Taichildren - Taichi para niños

Taichilden, un nuevo término que acuñamos en Tuina Terapia como un excelente modo de acercar el taichi y la sabiduría oriental a nuestros hijos.

Los antiguos movimientos del taichi guardan en su interior una filosofía que cada día necesitamos más. Nuestros hijos acuden al colegio y se relacionan con sus amiguitos como casi su único apoyo pues los padres apenas disponemos de tiempo para atenderlos.

La sociedad, la competitividad, el materialismo, la imposición de roles y el hecho de que "tener más es ser más", están poniendo a prueba nuestra inteligencia y nuestra felicidad.

Si todos los niños del mundo tuviesen una actividad como el taichi entre sus asignaturas obligatorias, posiblemente ayudarían a mejorar el mundo en el que vivimos y en el que vivirán sus hijos y nietos.

Practicar taichi (meditación en movimiento) desarrolla no solo sus capacidades físicas sino que desarrolla su inteligencia, su capacidad de concentración y enfoque, les da una visión más amplia de cualquier hecho y en definitiva les ayuda a ser más felices.

El conocimiento además de surgir del estudio, surge también del la intuición y de la liberación de la mente de las ataduras sociales.

La práctica habitual del taichi hará de nuestros hijos, personas más intuitivas, más inteligentes, más perfeccionistas con lo que hagan, más prudentes, más sociales y les infundirá los valores de la colaboración, la ayuda, la compasión, la firmeza en sus acciones y el valor para afrontar las situaciones de la vida. 

Los agitados días en los que vivimos donde la tecnología ha sustituido a las emociones básicas del amor, el cariño, la pena o la alegría y la excesiva actividad y responsabilidad nos hacen estar alterados constantemente. El cansancio, la falta de sueño y el estrés provocados por la hiperactividad del día a día encuentran en el taichi un duro enemigo que bien practicado con serenidad y firmeza darán al traste con los problemas que acechan a nuestros hijos.

¿Cómo sería una clase de taichildren?

La práctica consiste en hacer unos ejercicios físicos básicos para calentar músculos y tendones, los típicos de cualquier clase de gimnasia (correr, saltar, flexiones, etc...) 

Seguidamente se estudiarán las formas del taichi. Forma de 24, forma de 32, forma de abanico y forma de palo. En el trabajo de las formas el alumno aprende a moverse con fluidez, con elasticidad y elegancia, teniendo que memorizar cada parte del movimiento, repitiendo las secuencias tantas veces como sea necesario para conseguir la perfección en cada paso. Los movimientos del niño se van uniendo al espacio que nos rodea en busca de la circularidad y de la fluidez del movimiento.

Para terminar practicaremos Chi Kung, una técnica con más de 3000 años de antiguedad, perteneciente a la medicina tradicional china donde cada alumno buscará la calma en su interior, trabajos con movimiento muy lentos donde los niños se sienten especialmente bien pues han de desarrollar su imaginación haciendo girar esferas imaginarias, mover su energía a lo largo de su cuerpo y llevarla hacia su corazón en busca de la paz interior.

La energía que circula por su cuerpo se irá desplazando por todos los meridianos y hará fuertes sus musculos, huesos, tendones y órganos. Léntamente sin apenas darse cuenta, jugando y desarrollando su intuición e imaginación, los niños irán creciendo fuertes y con los auténticos valores que guardan en su interior.

La sensación de paz, armonía, tranquilidad y concentración surgirá por si misma.

Al estar calmado se aprenden mejor las cosas, se es más creativo y se confía más en uno mismo, el nivel de autoestima mejora por lo que las posibilidades de éxito son también más amplias.

Aquí os dejo un video de la entrevista que Punset le hizo a Matthieu Ricard, biologo cientifico y al mismo tiempo un monje budista tibetano... Este video explica en terminos sencillos lo que es la meditación y como se puede utilizar en la vida cotidiana. Tanto el taichi como el yoga o la meditación buscan el mismo efecto en sus practicantes.

Matthieu se sometió a unas pruebas científicas donde se demostró que es "el hombre más feliz del mundo" y es un claro defensor de la práctica de técnicas de meditación en las escuelas para mejorar nuestro planeta y el futuro de la humanidad.

 

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